BLOG (28): Cadena de sonrisas

Comúnmente se dice que el mexicano promedio se aferra demasiado a cosas que no necesita. Hasta antes de este mes, no creí que fuera tan cierto como todo mundo decía.

Hace un par de meses, comenzamos a tener algunas goteras en mi casa. Aprovechamos la ocasión para arreglarlas, volver a pintar las paredes y cambiar la alfombra. Sin embargo, para hacerlo, era necesario sacar todos los muebles y vaciar las habitaciones. También aprovechamos para ver qué cosas ya no necesitábamos, pues descubrimos un par de cosas que ya no servían y solo ocupaban espacio. Y debo admitir, fue más de lo que pensaba.

Literalmente sacamos varias cajas de cosas que ya no nos servían. ¿Qué íbamos a hacer con tantas cosas? Aunque ya no fueran de utilidad para nosotros, podrían serlo para otras personas, por lo que no podíamos tirarlas. Un día fuimos a comer al Centro Comercial Interlomas, y de regreso nos encontramos con el siguiente anuncio, y decidimos donar todo lo que ya no necesitáramos

Estaban pidiendo donativos de comida, ropa, juguetes, entre otros para los afectados por el sismo de septiembre de 2017, ya que, aunque no sea el tema “de moda” y la gente ya no salga a las calles a ayudar, hubieron muchas personas que se quedaron sin casas y que a la fecha no se han recuperado del desastre. Por eso, esta fundación continúa funcionando como centro de acopio para estas personas. Nos pareció entonces una buena idea donar lo que ya no necesitáramos a estas personas.

Durante las próximas semanas, todos los días llenábamos cajas y las movíamos de lado a lado. Parecería incluso que nos estábamos mudando. Fue una experiencia bastante interesante y llenadora, porque encontramos muchas cosas que nos trajeron varios recuerdos: fotos, juguetes viejos, películas en VHS, etc. Cuando por fin acabamos de vaciar todo, todos estábamos agotados. Pero todavía faltaba llevar todo a la fundación. Con ayuda de algunos voluntarios de la misma, cargamos todo en una camioneta que habían rentado. Al llegar, todos estaban muy agradecidos por nuestro donativo y a nosotros nos dio mucho gusto poder ayudar.

ACERCA DE ESTA EXPERIENCIA

Esta experiencia me enseñó como de vez en cuando podemos “atesorar” las cosas materiales, y qué es más bien el ayudar a otros lo que puede llenarte como persona. Por lo tanto, clasificaría esta experiencia en el componente de Servicio (S) y Actividad (A), pues entre todos hicimos un esfuerzo físico (y también emocional, por lo que significaban muchas cosas que donamos). Asimismo, trabajamos todos en equipo para un fin común (Resultado de aprendizaje 5) de importancia global, como es la ayuda a los damnificados por desastres naturales (resultado de aprendizaje 6). Creemos que hicimos la decisión correcta y estamos muy contentos con el resultado (Resultado de aprendizaje)

El Lunes terminamos de colocar la alfombra y durante esta semana estuvimos regresando todas las cosas a su lugar. Es verdaderamente impresionante la cantidad de espacio que ganamos al deshacernos de todas las cosas. Verdaderamente se siente como un espacio completamente nuevo. En cuanto a la fundación, conservamos su contacto para seguir donando cuánto pudiéramos en el futuro. En su caso, ya les platicaré por este medio.

Hasta entonces,
Eduardo V.

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